SE BUSCA

¡Se busca!, ¡se busca!: Dolores Haze
Cabello: castaño. Labios: escarlata.
Edad: cinco mil trescientos días.
Profesión: ninguna, o al estrellato candidata.

¿Dónde te ocultas, Dolores Haze?
¿Por qué te ocultas, mi bienamada?
(“Hablo como en sueños, camino por un laberinto,
no puedo salir” dijo la avecilla asustada.)

¿Hacia donde te diriges, Dolores Haze?
¿Dónde estás aparcada, mi cachorrillo?
¿De qué modelo es la alfombra mágica?
¿Es la moda actual el Cougar amarillo?

¿Quién es tu heroe, Dolores Haze?
¿Aún los hombres de azul de la policía?
¡Añoro los días tranquilos, y las ensenadas con palmeras,
y los coches, y los bares, oh Carmen mía!

¡Oh, Dolores, cómo me hiere la música de esa gramola!
¿Acaso estás bailando con tu maromo?
(Los dos llevan gastados tejanos, los dos llevan gastadas
[camisetas,
y yo, mientras tanto, en un rincón me reconcomo.)

Feliz, feliz, se siente el avieso McFate,
mientras con su niña recorre los Estados Unidos;
goza de ella en todos los rincones,
entre los animales que la ley considera protegidos.

¡Dolly mía, mi locura! Sus ojos eran vair,
y nunca los cerraba cuando la besaba.
¿Conoce un viejo perfume llamado Soleil Vert?
¿Es usted de París, caballero?

L’autre soir un air froid d’opéra m’alita:
son fêlé bien fol est qui s’y fie!
Il neige, le decor s’ecroule, Lolita!
Lolita qu’ai-je fait de ta vie?

¡Me muero, Lolita Haze, me muero!
Levanto una y otra vez mi puño, desesperado,
y una y otra vez oigo tus lloros.
De odio y de remordimiento se muere tu enamorado.

¡Agente, agente, por allí van!
¡Ahora pasan ante esa tienda tan iluminada!
¡Lleva calcetines blancos, y la quiero con locura!
¡Dolores Haze es el nombre de esa taimada!

¡Agente, agente, mírelos, allí están!
¡Dolores Haze y el que me la ha quitado!
¡Saque su arma, y siga a ese coche!
¡Ojo, se detiene! ¡Acerquesé con cuidado!

¡Se busca!, ¡se busca!: Dolores Haze
Sus ojos gris pálido siempre te miran de hito en hito.
Poco más de cuarenta kilos es lo que pesa,
y un metro cincuenta es la estatura de mi pajarito.

Mi coche ya no puede más, Dolores Haze,
y la última etapa es la de más dificultad;
me quedaré tirado donde se secan las hierbas,
y sólo habrá putrefacción y eternidad.

VLADIMIR NABOKOV
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